miércoles, 20 de abril de 2011

Etapa 1: Barcelona-Huesca. 247 km.

El viernes 15 de abril completé la primera de las cuatro etapas en las que recorrí en bicicleta los 917km que me salieron entre Barcelona y Asturias.
En esta primera etapa, de Barcelona a Huesca, hice un total de 247,25km, unos 8km más de lo que tenía pensado que haría. Saliendo de Viladecans, Barcelona, a las 08:00am, llegué a Peralta de Alcofea, provincia de Huesca, a las 18:30.
Pedaleando estuve un total de 9h 10min en esta primera etapa y el tiempo empleado en paradas fue de 1h 20min. La velocidad media fue de 26,95 km/h y la velocidad máxima de 56,90 km/h.
El desnivel positivo acumulado en la etapa fue de 2.620m.
Este es el perfil de la primera etapa, con las poblaciones de paso:
La temperatura con la que me levanté, hizo que me decantara por empezar con manguitos y perneras piratas. En los primeros km me costó adaptarme a la mochila, que hacía que lo que antes hacía cómodo con el plato grande a una cadencia alta, se convirtiera en una subida en la que me sobraba desarrollo. En esos primeros 3-4km en los que salía de casa, con todo lo que me quedaba por delante, me mantenía confiado, pero no podía conocer cómo respondería mi cuerpo a tantos km y a intentar mantener una velocidad media que me permitiera llegar a los destinos sin que se me echara la noche encima.
Rubén, compañero del Prat-Triatló, federado con el C.T. Guadalajara, se había ofrecido a acompañarme en los primeros km, aunque un pequeño retraso hizo que le tuviera que esperar ya coronado Begues, que fue mi primera ascensión del día. Subí Begues muy conservador, esperando a ver si Rubén me alcanzaba y una vez arriba, decidí aprovechar para quitarme el chaleco, y las perneras, mientras le esperaba. Hice Begues en 25'35'', no quería quemar cartuchos.
En Viladecans, antes de comenzar. Con Rubén, una vez llegado a Begues. Rodando rumbo a Avinyonet, con la mochila que me acompañó todo el viaje:
En cuanto hice unos km, ya no me molestaba la mochila. Tenía buenas sensaciones y rodé junto a Rubén hasta Font Rubí. Hice unos 4km más de lo pensado, ya que cruzamos a Guardiola de Font Rubí por Vilafranca del Penedés y quería haber cruzado por La Granada para Font Rubí. De todos modos, no iba de 5-10km la cosa.
Aunque la espera inicial y comenzar subiendo, hizo que llegara a Font Rubí más tarde que en el peor de los horarios previstos. Con 55km de etapa, llevar ya 30' de retraso no me preocupaba, pero si todo seguía así, tendría que empezar a pensar en o intentar forzar más el ritmo o completar la etapa antes.
Esos km me pasaron muy fácil, hablando tranquilamente y comentando un poco lo que me esperaba. Llegamos a Font Rubí a 24,5km/h de media, con 5km de más y 30min de retraso.
Con Rubén subiendo a Font Rubí y en Font Rubí, punto en el que nos despedimos y ya continué en solitario hasta la provincia de Huesca:
Ya en solitario bajé Font Rubí rumbo a La Llacuna. Hasta ese punto conocía el terreno, pero a partir de ahí todo sería novedad para mí. Font Rubí y La Llacuna, son dos subidas en las que en cualquier entreno abuso del plato grande, pero en esta ocasión, me limité a subir a ritmo constante, de cara a no pagar luego los excesos.
No fue hasta aproximadamente el km 80 cuando por fin mi velocidad media llegaba a los 25km/h, que era la que tenía como referencia lenta de mis etapas. Ir por debajo de esa media, supondría reducir descansos o acortar la ruta.
Llegado a La Llacuna, tuve una serie de dudas respecto a qué carretera tomar, ya que no veía indicado Santa Coloma de Queralt por ningún lado, aunque con el mapa ya de referencia, tomé la correcta y seguí rumbo a Sta. Coloma por unas carreteras que no conocía y me parecieron muy buenas para andar en bici.
Uno de los tramos. Llegando a Santa Coloma de Queralt. Rodando en el punto en el que llegaba a los 25km/h de media:
De Sta. Coloma a Talavera, la carretera era de un solo carril, perfectamente asfaltada y con un bonito trazado, de subidas y bajadas. El aire lo tenía a favor y eso me permitía rodar cómodo.
Ya por fin abandonaba la provincia de Barcelona y entraba en Lleida, por La Segarra. Las fuerzas seguían permaneciendo intactas. El tráfico era prácticamente inexistente y estaba disfrutando de todos los tramos recorridos.
Con el cartel de Lleida, y en la carretera que va de Talavera a Tàrrega:
Aunque mi intención era seguir hasta Tàrrega por una carretera secundaria, me debí de pasar algún cruce y lo más cómodo fue continuar hasta Cervera, aunque suponía tomar la carretera nacional que va a Tárrega. El tráfico en ese tramo es inexistente y el arcen bueno.
Como se ve en las fotos, el tráfico no tiene nada que ver con otras nacionales de la zona:
Y pasado Tàrrega, enlacé con un tramo que es una vía de servicio que transcurre paralela a la A-2. Ese tramo tampoco tiene tráfico, pero el ruido de la autopista hacía que estuviera deseando abandonar esa zona, para volver a carreteras como las que hasta ese momento llevaba.
Aunque el cambio de carretera fue tomando la C-53, dirección Balaguer, que ya tiene más tráfico y apenas hay arcén.
Ya había pasado los 100km y con 137km decidí que era un buen momento de parar a comer. Al ser mi primer día, me había llevado unos sandwiches para comer. Hice la parada en Tornabous, de 13:30 a 14:00 aproximadamente.
El banco en donde me paré a comer, estaba al lado de una escuela y unos niños me preguntaron que de dónde venía, cuántos km llevaba, a dónde iba... que si no estaba cansado... que si me comía lo mismo que Alberto Contador, que tampoco se cansa... en fin... hace años el ciclista era admirado y hoy en día la fama que lamentablemente tiene el deporte profesional, hace que a los ojos de muchos cualquiera que anda en bici sea un tramposo que lo que consigue lo hace a base de doparse, porque de otro modo no se puede explicar lo que hace. Pensar en eso fue lo más duro de los casi 250km del día.
Comiendo, en frente del ayuntamiento y con los niños que jugaban en la escuela:
Después de comer continué por la C-53 rumbo a Balaguer. Rectas eternas, sin demasiado tráfico, pero sin arcén, con lo que cada vez que pasaba un camión había que estar atento y con las dos manos en el manillar. Eso sí, mantenía una velocidad de crucero que rondaba fácil los 30km/h. Ya había hecho la comida principal y llevaba los bidones llenos.
Por la C-53, rumbo a Balaguer:
Leer Balaguer en el mapa ya me hacía sudar, ya que el recuerdo que tengo del triatlón olímpico que se celebraba en la zona ya hacía que me cansara de sólo pensarlo. Sin embargo, la carretera no guardaba esta vez ninguna emboscada y aunque de vez en cuando había alguna subidilla, seguía con las mismas fuerzas que cuando salí de casa, pese a superar ya los 150km.
Saliendo de Balaguer:
De nuevo rectas interminables entre Balaguer y Alfarrás. Pero ahora cambiaba ligeramente el perfil y esta vez la tendencia era a subir y el viento a dar en contra. Se movía bien el plato grande y aunque la carretera seguía siendo la misma, ya sí que el tráfico era muchísimo menor, al menos en esas horas, alrededor de las 3 de la tarde, en las que yo estaba pasando.
La tendencia era a subir, aunque Alfarrás está en un valle que hay que bajar y volver a subir.
A unos 20km de Alfarrás:
Y con unos 180km dejaba atrás Cataluña y entraba en Aragón. En ese tramo no hay grandes montañas, pero son todo lomas, que hay que ir subiendo, o bajando ligeramente. Seguía tendiendo a subir, dirección Tamarite.
Con el cartel de Aragón y con las carreteras y paisajes de esos km:
Y llegado a Tamarite de Litera, hice otra pequeña parada, para comer un plátano y una barrita más tranquilo. Entre población y población no había mucha cosa, con lo que tampoco venía mal meterme en el pueblo y conocerlo un poco.
La tendencia de Tamarite a Binefar fue de bajada y de nuevo volvía a subir hasta entrar en Monzón, donde ya sólo me quedaban poco más de 20km para completar la primera etapa.
Con la bici en Tamarite de Litera y entrando en Monzón:
Pasado Monzón, entré en el único tramo de mal asfalto de la etapa, el que hay hasta Selgua. Hoy en día todas las carreteras, hasta las secundarias, suelen estar bastante bien. Hace años, sería mucho más duro haber hecho esto mismo, ya que un asfalto bacheado, muchos km, se hace incómodo.
De todos modos, pronto volvió a convertirse en un firme perfecto. En todas estas carreteras, es tráfico era prácticamente nulo a esas horas.
Y ya me veía completando sin problemas la primera etapa. De nuevo largas rectas, pero los km seguían sumando y cada vez estaba más cerca de terminar. Además, tendía a ser de bajada.
Superados los 220km, me había quedado casi sin agua y no había muchas opciones para comprar agua en la zona. Llegué a Ilche, esperando encontrar algo en el pueblo, pero no hubo manera, así que reservé esos dos últimos tragos que me quedaban en el bidón, para si realmente los necesitaba de emergencia.
Lo más parecido a sufrir que tuve en las más de 9h de pedaleo fueron los últimos 30min, en los que la subida a Berbegal, hizo que pidiera ya al árbitro que pitara el fin del partido, puesto que con 230km en las piernas, cualquier cosa que hiciera quitar el plato grande, no era bien recibida. Había mantenido a cero el marcador todo el tiempo, no quería encajar un gol en el descuento.
En Ilche, donde no pude encontrar agua y en Berbegal, mi última subida de la etapa:
Y por fin veía las primeras indicaciones a Peralta de Alcofea, a la que llegué con 237,25km, que supone mi record personal de km de bici en un solo día. Con unos km de más y con 30min de menos sobre el peor horario. Primera etapa conseguida y aparentemente sin problemas. Tocaba comprar algo para beber y descansar.
A mi llegada a Peralta de Alcofea y tumbado en la cama del hotel:
El pueblo me gustó. Al no poder desayunar al día siguiente, ya que hasta las 08.30 no abría nada y yo saldría en bici antes, me compré en un supermercado algo de desayuno (fruta, zumo, galletas y bollería) y la bebida necesaria para pasar la tarde y llenar los bidones del día siguiente.
Para cenar, también tuve problemas, ya que cuando fui a las 20.00 a cenar ya habían cerrado la cocina del bar y me tuve que conformar con un bocadillo de jamón en el bar y algo de bollería que tenía en la mochila.
Varias vistas de Peralta de Alcofea:
El sol había pegado duro todo el tiempo y tuve también que comprarme cacao de labios en una farmacia, al tenerlos muy resecos. La crema aftersun también tuvo protagonismo en esta primera noche, pero muscularmente, me sorprendía no tener ninguna molestia. La etapa del día siguiente, a priori era la más asequible de las cuatro, aunque el viento podría hacerla muy dura.

3 comentarios:

Impresionante, brutal, fantástico...y no cojo el diccionario por pereza para continuar, QUE GRANDE y el reportaje tambien, si se que tirabas por la N-II te hubiera acompañado pero como en el itinerario previsto no salia ni siquiera lo plantee, pero esa carretera es un oasis ciclista...

ei sergio, felicidades por tu superviaje!. esperamos con ansia viva las crónicas de los días siguientes. y como bien dices, no hace falta "comer solomillos como contador" para disfrutar de la bici. dani de clima.

Angel, se nota que te pican las ganas de hacer algo así... no te veo objetivo, jejeje. Me gustó mucho todo hasta Cervera.

Dani, esta noche pondré la crónica de la segunda etapa. Ya os contaré en persona a la vuelta de vacaciones.

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