viernes, 22 de abril de 2011

Etapa 3. Navarra-Cantabria. 231 km.

El domingo 17 de abril completé la tercera de las cuatro etapas en las que recorrí en bicicleta los 917km que me salieron entre Barcelona y Asturias.
En la tercera etapa, de Navarra a Cantabria, hice un total de 231,00km, saliendo de Mendavia, en Navarra, a las 07:20am y llegando a Sarón, provincia de Cantabria, sobre las 18:10.
En esta tercera etapa pedaleé durante un total de 8h 57min y el tiempo empleado en paradas fue de 1h 50min. La velocidad media fue de 25,79 km/h y la velocidad máxima de 68,49 km/h.
Ha sido la etapa en la que más desnivel positivo he acumulado, con un total de 2.960m.
Este es el perfil de la tercera etapa, con las poblaciones de paso:
A primera hora de la mañana los termómetros marcaban 10ºC y el aire era frio. Añadiendo que comencé la etapa temprano, preferí comenzar con el chubasquero y perneras largas. El desayuno lo hice en la habitación y luego me tomé un café en una de las cafeterías del pueblo, antes de comenzar la tercera etapa, saliendo desde Mendavia.
Aunque tenía pensado salir en dirección Viana, tomé la carretera que me llevó por Lazagurría, manteniéndome en la provincia de Navarra. La primera hora de la etapa la hice con la luz trasera encendida, ya que aunque había poco tráfico, los coches aun llevaban las luces encendidas.
En estos primeros km, la velocidad media era baja, alrededor de los 23km/h. El aire lo tenía en contra y todo el terreno tendía a subir. Pasé por Torres del Río y alrededor de las 08.00am, en una parada técnica, me quité el chubasquero para intentar mejorar un poco el ritmo.
Las sensaciones ya fueron mejores cuando llegué a Espronceda, pero los primeros km fueron lentos.
Seguía avanzando por la frontera Navarra, rumbo al País Vasco, mientras ganaba altitud. Sabía que La Población, último pueblo de Navarra, estaba a una cota superior a los 900m y teniendo en cuenta que partía de los 360m, los primeros 30km serían duros.
Pasé por Aguilar de Codes, La Población y llegué al alto de La Aldea, de 1.000m de altitud. Mi velocidad media en el alto era de 22,93km/h. Me vino bien no haber alargado la etapa del sábado, puesto que disfruté más afrontando fresco estos primeros km de la etapa del domingo.
Comencé mi primer descenso largo, entrando en el País Vasco en un punto donde la distancia exacta hasta Vitoria coincide con la de una maratón. Ya en Álava, crucé el pueblo de Bernedo y tras el paso fugaz por el País Vasco, me metí en la provincia de Burgos.
En Burgos, el terreno era rompepiernas, con pequeñas subidas, aunque la tendencia general era la de ir perdiendo altitud hasta llegar a la Puebla de Arganzón. El viento no era demasiado fuerte, pero no me era favorable, a mi paso por Albaina, Treviño y Ventas de Armentía.
Con mis primeros 60km, ya tenía una media de 25,12km/h. Me crucé con algún grupo de ciclistas camino de Añastro, pero todos iban en sentido contrario al mio.
A mi llegada a la Puebla de Arganzón, tuve que preguntar para encontrar la carretera que me volvía a meter en el País Vasco. Aproveché para hacerme unas fotos y comer algo de bollería. Ya eran las 11.00am.
Dejado atrás Burgos, volvía a entrar en el País Vasco. Subiendo hacia Tuyo, vi por fin un grupo de ciclistas en mi mismo sentido, que incluso llevaban un coche de apoyo. Pero no tardé en alcanzarlos y me sorprendió ver que todos iban perfectamente equipados con la ropa del KAS. La media de edad del pelotón era alta y pocos metros más tarde, ya volvía a rodar solo.
El terreno era de contínuas subidas y bajadas, pasando por La Sierra y Nuvilla, hasta comenzar una bajada que me llevó a Pobes.
En Pobes, quería ir en dirección a Ginea y Cárcamo, pero tras hablar con un grupo ciclista que estaba desayunando en una terraza, me recomendaron que continuara por la misma carretera que llevaba y que más adelante me desviara. Más o menos era la misma distancia, así que seguí por la carretera de Álava, encontrándome la segunda sopresa de la jornada, el alto de la Tejera, de 750m de altitud, ente Pobes y Salinas de Añana.
Ya con casi 100km en las piernas, cerca de las 12.00am, el último km de La Tejera se me hizo duro, llegando a subir a 11km/h en algún punto del último km, que con varios zig-zags, tiene un porcentaje medio del 8%.
Con 100km ya había llegado a los 1.500m de desnivel positivo acumulado y todavía no había salido del País Vasco, me quedaba cruzar Burgos y entrar en Cantabria por el Portillo de Lunada.
Coronado Tejera, continué hasta Espejo, para seguir al norte rumbo a Fresneda y Osma, que fue el último pueblo que crucé del País Vasco.
Con 116km entré en Burgos por Berberana y volvieron las rectas, aunque con tendencia a subir contínuamente.
Se acercaban las 13.00am y ya tenía ganas de hacer un alto para comer. Llegué al pueblo de Aostri de Losa y no pude resistirme a hacerme una foto en el cartel que indicaba la celebración del "tri de Losa". Eso sí, no había rastro de bar alguno donde parar y me veía comiendo barritas.
En San Martín de Losa, ya a las 13.10, entraba en el pueblo y una amable lugareña me advirtió de que no encontraría ningún bar hasta que no llegara a Quincoces de Yuso, al que llegué a las 13.30 y por fin pude meterme mi merecido bocadillo de lomo y coca-cola.
Después de comer, rectas y más rectas, que con la digestión y el calor, hacían que rodara por debajo de los 29km/h en muchos tramos. Seguía subiendo y aun tuve un par de repechos importantes pasando por Castrobarto y Colina, antes de llegar a Espinosa de los Monteros, donde tan sólo quedaban 17km hasta Lunada.
En Espinosa, me quité los manguitos y las perneras, para afrontar el último puerto de la etapa y empecé a pedalear dirección Lunada, con 170km en las piernas y pasadas las 15.20 de la tarde.
Aunque sabía que quedaban 17km, no fue hasta pasado Bárcenas y Las Machorras, cuando pude decir realmente que comenzaba a subir al Portillo de la Lunada, que desde esta parte de Burgos, tiene duros los 10 últimos km.
Desde ahí, también tenía la opción de subir Estacas de Trueba, más corto, pero con mayores porcentajes, o La Sía, que es el típico puerto en el que los ciclistas Cántabros se cronometran para tener una referencia entre los niveles de la gente. De todos modos, mi elección era Lunada, el de mayor cota y mejor paisaje.
Pasadas Las Machorras, en esos 9-10 últimos km de ascensión, mantiene una pendiente constante, que va del 5 al 7%. No se caracteriza por tener muchas curvas y son subidas largas tendidas, que yo hacía en torno a los 12-14km/h, sin mucho desgaste. El sol pegaba en esos primeros km de puerto.
La pendiente media del Portillo de Lunada es del 6% y el paisaje está completamente deshabitado, pero con unos bordes de piedra pastoril, típicos de la zona pasiega, que lo hacen muy bonito de subir. No reserva ninguna sorpresa en lo que a pendientes se refiere y llegué a la cima tras 43min de ascensión a ritmo contínuo.
En el último km, ya se notaba que estaba por encima de los 1.000m de altitud y vi algún trozo de nieve aun sin derretir en la cuneta.
Justo en la cima del Portillo de Lunada se encuentra la frontera de Castilla y León con Cantabria, a la que llegué con 187 km. Ahí aproveché para ponerme de nuevo los manguitos, las perneras y el chaleco, puesto que me encontraba a 1.350m de altitud y debía de comenzar el descenso, para bajar a Sarón, que se encuentra a 90m sobre el nivel del mar.
Los 8-10 primeros km de descenso de Lunada no dejaban lugar a soltar el manillar, pero las vistas eran preciosas. El asfalto estaba bacheado en esos primeros km de bajada, que por el lado Cántabro, desde Liérganes a Lunada, casi se tienen 30km de subida, siendo mucho más duros que por el lado de Burgos, que es más corto.
El primer pueblo que me encontré en el descenso fue San Roque de Riomera.
Y de San Roque seguí bajando, aunque con algún que otro repecho, hasta Liérganes, donde ya casi estaba al lado de la carretera nacional que va de Torrelavega a Oviedo. En Pámanes, me metí en la nacional hasta Sarón, al que llegué con 231,00km y una velocidad media de 25,79km/h. Ya en Sarón, como en las dos etapas anteriores, lo primero que hice fue tumbarme en la cama.
Ya únicamente me quedaba la última etapa, entre Cantabria y Asturias, que además era la de menos km. Completada la etapa reina, ya estaba todo hecho.

2 comentarios:

Felicidades Sergi por ese viajecito express. Una buena aventura, y encima contada a la perfección.
Yo hace tiempo que no viajo unos días con la bici, y tengo un mono...

Un saludo tocayo

pd: En Niza prepara dolares, que si quieres vas a Hawai, por que semejante viaje te habrá dado un buen tono en la bici.

gracias Sergi! Me ha gustado mucho el viaje. Eso sí, no tengo ninguna intención de ir a Hawaii.

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